7 claves para prevenir un brote de ansiedad

7 claves para prevenir un brote de ansiedad

La ansiedad es un trastorno tanto emocional como físico que una persona puede sufrir de forma inesperada provocado por una causa concreta o sin motivo aparente. Una investigación de la ‘World Mental Health’ ha cifrado que afecta al menos al 10% de la población mundial. Vivir cierto grado de ansiedad, de estrés, es normal; es un mecanismo de alerta que tiene nuestro organismo. Sin embargo, si se sienten dificultades para respirar, que nos falta el aire; rápidas palpitaciones del corazón; una sensación de opresión en el pecho; temblores en el cuerpo, sobre todo en las manos; sudoración; mareos; tensión muscular; o sensación de nudo en el estómago o en la garganta… es importante saber que son respuestas del cuerpo que se pueden tratar de prevenir si se detectan a tiempo. Basta con seguir estos breves consejos:

1. No va a pasar nada malo.

Es crucial reconocer que estamos viviendo un episodio de ansiedad, que nos altera, por lo que hemos de pensar en que no es nada grave. Volveremos a sentirnos bien en un rato. No hay que tratar de apurarse, querer resolver la situación cuanto antes solo nos generará más ansiedad. Tratar de recuperar la calma, empleando el tiempo que sea necesario, es lo más indicado por los especialistas.

2. Respirar de forma controlada.

La angustia que conlleva la ansiedad puede generar la hiperventilación: respiraciones rápidas y continuadas que aumentan el oxígeno en la sangre. Para evitarlo hemos de tratar de respirar con respiraciones, suaves, profundas y controladas. Inspirar y espirar contando de cero a diez las veces que sea necesario hasta que consigamos un ritmo de respiración pausado y natural. Una buena manera de conseguirlo es respirar lentamente dentro de una bolsa de papel durante unos minutos para incrementar la cantidad de CO2 en el organismo y se equilibra con los niveles de oxígeno.

3. Distraer la mente.

Conseguir distraer los pensamientos del tema o temas que nos alteran es clave. Focalizar la atención en cualquier cosa que nos distraiga y que no incremente la ansiedad es básico: contar o visualizar situaciones que nos resulten tranquilizadoras y placenteras nos ayudan a rebajar la tensión.

4. Evitar opresiones.

Aflojar la ropa pueda ayudarnos a evitar la sensación de ahogo. Si sentimos la ropa apretada hemos de tratar de sentir una mayor libertad corporal. Aflojar el cinturón, por ejemplo, puede ayudar. Si no podemos cambiarnos en ese momento quizás alguien nos pueda facilitar una prenda holgada que nos evite la sensación de opresión.

5. Intentar relajar el cuerpo.

Una de las reacciones corporales de la ansiedad es la tensión muscular. Tratar de relajar los músculos, de pies a cabeza, es algo que nos ayudará a recuperar la serenidad. Para ello es positivo lograr tumbarse en horizontal siempre que sea posible, por ejemplo, en un banco o en una mesa si no tenemos un sofá o una cama cerca.

6. Una infusión relajante.

Manzanilla, tila, valeriana, hierba luisa, melisa… se pueden tomar en infusión, mejor caliente y que haya tenido unos tres minutos de reposo para que hagan efecto. Estas plantas están indicadas para ayudar a reducir los efectos de los estados de ansiedad.

7. Mantener unos hábitos regulares de sueño y vida saludable.

Uno de los trastornos asociados a los brotes de ansiedad son los patrones irregulares de sueño. Tener cuerpo y mente bien descansados, además de seguir una vida saludable con una dieta equilibrada y actividad física regular, son las claves más importantes para prevenir crisis de ansiedad o angustia.

Lo habitual es que una crisis de ansiedad tenga una duración máxima de unos 30 minutos. En ese tiempo, si logramos mantener un grado de calma, podemos recuperar un cierto estado de normalidad pero si pasada media hora el malestar no remite o, incluso, aumenta, se debe acudir a un médico con carácter de urgencia. Debe ser el profesional quien estudie el caso y proceda a realizar pruebas si lo considera preciso para descartar otros problemas de salud.