¿Cómo ajustar nuestro organismo al otoño?

¿Cómo ajustar nuestro organismo al otoño?

Con el final del verano, se producen muchos cambios ambientales que afectan a nuestra salud e incluso a nuestro estado de ánimo. El cambio de horario, el descenso de las temperaturas, pasar menos horas al aire libre, … son muchos aspectos que implican cambios importantes en nuestra vida cotidiana. Un médico de familia nos proporciona una serie de pautas para aclimatarnos lo antes posible a la nueva estación.

¿Nos resfriamos más en los meses fríos? Ha llegado el otoño y las temperaturas ambientales descienden y la recomendación suele ser “hay que abrigarse” o “no hay que coger frío”. Velar por tener el abrigo adecuado para mantener nuestra temperatura corporal evitando, además, las corrientes de aire, es una buena idea pero que nos resfriemos o no depende, sobre todo, de nuestro sistema inmune; el que nos protege frente a las infecciones… más conocido como ‘nuestras defensas’.

Sin embargo, es cierto que, por ejemplo, según un trabajo publicado en ‘Nature Chemical Biology’, el virus de la gripe se refuerza en las temperaturas frías. Las calefacciones y los ambientes con una deficiente ventilación y humedad ambiental consiguen que se debiliten nuestras mucosas y la nariz se acaba convirtiendo en un blanco perfecto como entrada para las infecciones respiratorias así que hacer vahos con regularidad aumenta la temperatura y la humedad en las mucosas y favorece la dilatación de los vasos sanguíneos de nariz y garganta.

Potenciar nuestras defensas

Pero, sobre todo, hemos de potenciar nuestro sistema inmune. La manera de cuidarlo es… ¡cuidándonos nosotros! Mantener una actividad física regular; seguir una dieta saludable y equilibrada; descansar las horas necesarias cada día; lavar las manos antes de tocarnos la nariz o comer; y taparse la boca para toser o estornudar favorecerá a nuestro sistema inmune y, con él, nuestra buena salud.

A pesar de las temperaturas frescas ¡no hemos de olvidarnos de ventilar bien la casa! En otoño suele haber un repunte de las alergias por ácaros; precisamente porque se suele ventilar menos rato. Lo recomendado es airear, cada estancia, entre diez minutos al día o una hora completa. Depende del número de ocupantes que haya tenido y cuánto tiempo haya permanecido cerrada o sin ventilación.

Astenia otoñal

El estado de ánimo también se ve afectado con este cambio de estación. Los de primavera y otoño son los más acusados a nivel estacional y, si bien la más conocida es la astenia primaveral, también existe la astenia otoñal (depresión en otoño). Menos horas de luz, bajada de temperaturas, el tiempo cambiante e, incluso malo, la vuelta a la rutina y la monotonía puede provocar, de forma transitoria, apatía y tristeza. El cambio de temperaturas afecta a la producción de melatonina. Provoca una mayor sensación de cansancio y un aumento de las ganas de dormir lo que, al mismo tiempo, provoca que disminuya la temperatura corporal y tengamos más apetito de comidas calóricas.

Los días más cortos, la reducción de las horas de luz, conlleva que bajen la producción de dopamina y serotonina en nuestro organismo lo que favorece que nos sintamos más despistados, con menos interés por las cosas y que tengamos más cambios de humor. ¿Podemos evitar todo esto? Los especialistas recomiendan incluir alimentos ricos en vitamina C y vitamina B en la dieta (cítricos, pimientos, coliflor…). También es importante ingerir productos con alto contenido en calcio y magnesio (pescados, lácteos o frutos secos).

¡Y es crucial pasar tiempo al aire libre! Tratar de tomar el sol o estar al aire libre durante unos diez minutos al día nos ayuda a prevenir los estados anímicos bajos y favorece que tengamos más ganas de hacer cosas. Tratar de tener una agenda de actividades al aire libre puede mejorar las posibilidades de disfrutar de los espacios abiertos y tomar un poquito de sol en los meses fríos.