6 consejos para cuidar de nuestras manos

6 consejos para cuidar de nuestras manos

Nuestras manos son esenciales en nuestra vida. Gracias a ellas desempeñamos todo tipo de acciones y actividades; desde cuidar nuestro cuerpo, trabajar, realizar tareas diversas… sujetar, cargar, tocar… las manos y los brazos son básicos ¡y también hay que prestarles atención!

1. Es crucial evitar lesiones

Dolor en los músculos y la muñeca, hormigueo en el brazo o la mano pueden ser síntomas de una lesión. En cualquier actividad, indica el fisioterapeuta Rafa Sánchez desde el Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España, en primer lugar es, cuando se lleva una carga, llevarla lo más cerca posible del cuerpo con los brazos pegados al cuerpo, los pies orientados en el sentido de la marcha y con una distancia entre ellos de unos 50 cm, la espalda recta y agarrar el objeto a cargar con las palmas de las manos y los dedos, no solo con los dedos o la punta de los dedos. Utilizar siempre guantes para proteger las manos también debe ser una prioridad.

2. Cuidados específicos en las tareas de casa

Por ejemplo, el traumatólogo especialista en cirugía de mano, Carlos Lupotti, dentro de las cuidados que se deben tener en el hogar, destaca que en el caso de baldes, ollas, etcétera, el límite de peso está en cinco litros y hay que manipularlos siempre con las dos manos y los dos brazos. Hay que proteger las manos con guantes adecuados a cada tarea y también hay que evitar las posturas forzadas y las acciones repetitivas aunque no impliquen un esfuerzo físico aplicando el principio de alternancia de tareas. Por supuesto, también hay que utilizar las herramientas y accesorios precisos, bien conservados y adecuados en peso y longitud a la persona que los emplea. Velar por estos detalles siempre repercute en la buena salud de nuestras manos.

3. Lavar e hidratar la piel de las manos varias veces al día

Usamos nuestras manos de forma constante y, por ejemplo, los especialistas de la Clínica Dermatológica Sánchez del Río, inciden en la importancia de proteger las manos de la humedad, el frío y las sustancias químicas. El primer paso del cuidado de manos es lavar de forma cuidadosa y a conciencia dorso, palma, dedos y uñas utilizando un jabón apropiado siempre que sea necesario (cuando se hayan ensuciado, antes de comer, etcétera). Después se aclaran con agua limpia y tibia y se secan bien. Es importante no dejar restos de humedad. A continuación hay que aplicar una buena crema hidratante, en dorso, palma, dedos y uñas para evitar que se resequen.

4. Protegerlas también del sol

La piel de las manos es muy sensible, al igual que la del rostro indican desde la Clínica Dermatológica Sánchez del Río. La piel del dorso es más fina y envejece con más facilidad; en cambio la piel de las palmas es más robusta. En ambos casos necesitan protección ante los efectos de agentes externos como el frío, el calor, el agua y, por supuesto, el sol. Aplicar crema con factor de protección solar también es importante para cuidar de las manos y combatir su envejecimiento.

5. La manicura también es cuidado

Las manos ofrecen una imagen de nosotros mismos, de nuestro cuidado personal hacia los demás. Exfoliar la piel de las manos con regularidad elimina células muertas y deja la piel aterciopelada. El siguiente paso es el limado de las uñas, que se tiene que hacer siempre en la misma dirección para no dañar la estructura de la uña. Cada día la uña crece, aproximadamente, 0,1 milímetros. Antes que recortarla se recomienda limarla, con lima de lija si son frágiles y de esmeril si son robustas, pero si hay que recortar se recomienda utilizar tijeras. Es mejor que la uña sobresalga un poco por encima de la yema del dedo. A la hora de hacer la manicura es mejor retirar la cutícula con cuidado hacia atrás, nunca recortarla, ya que es una barrera protectora frente a la penetración de gérmenes y suciedad.

6. Un mimo extra

Y, siempre que sea posible, también se puede proporcionar un mimo extra de hidratación a las manos aplicando antes de dormir una generosa capa de crema de manos y embutiéndolas en guantes finos de algodón que no retiraremos hasta que nos despertemos por la mañana.