6 consejos para fortalecer nuestras defensas

6 consejos para fortalecer nuestras defensas

Con la llegada del frío, nuestras defensas bajan la guardia y somos más vulnerables a los catarros. Estos seis consejos prácticos nos ayudarán a fortalecer nuestras defensas y de este modo ser capaces de borrar el paso a los virus.

1. Evitar aglomeraciones y protegerse del frío y los cambios de temperatura.

Una de las medidas que puede favorecer más a nuestras defensas es evitar el contacto con fuentes de contagio y los ambientes cerrados, sin ventilación y donde pueda concentrarse un número elevado de personas. Además, es crucial protegerse adecuadamente contra el frío y los cambios bruscos de temperatura. Las prendas de abrigo pueden brindarnos esa protección, sin duda.

2. Solo el estrés justo.

La información médica admite en los últimos años que la interacción entre el sistema nervioso central y nuestro organismo es más dinámica de lo que se creyó en un principio. Hay una serie de sustancias que, partiendo del sistema inmunitario, son capaces de alterar las funciones psicológicas y neurológicas, actuando tanto a nivel central como periférico. Las creencias y el sistema de valores de cada persona incluyen situaciones que llegan a generar estrés que, si se fundamentan en emociones negativas como el miedo, la furia o la depresión actúan bioquímicamente, activando diversos mecanismos que puede suprimir o reducir la respuesta del sistema inmunitario conocido popularmente como ‘defensas’. El estrés en sí no es negativo, es un estímulo que nos mantiene alerta, pero cuando es muy intenso descompensa nuestro organismo y puede perjudicar a nuestro sistema inmune.

3. Equilibrio en la dieta con ‘extras’ que ayudan a nuestras defensas.

Seguir una alimentación saludable, completa y equilibrada en la que no falten las frutas y verduras frescas y que respete los horarios de las comidas y un reparto de cinco ingestas diarias es clave. Pero, además, hay una serie de alimentos que favorecen nuestro sistema inmune. Los alimentos ricos en vitamina E aumentan la respuesta inmunológica. Se puede encontrar, por ejemplo, en frutos secos, en cereales de grano entero -pastas alimenticias integrales, arroz o panes elaborados con harinas de grano entero-, y en los vegetales de hoja verde. Además, hay estudios científicos que señalan que el consumo regular de lácteos fermentados como yogur o kéfir contribuye, asimismo, a aumentar las defensas inmunológicas.

4. Humidificación ambiental e hidratación.

Utilizar humidificadores ambientales o inhaladores de vapor favorece el mantenimiento de la humedad en las vías respiratorias. Si la mucosa de estas no está en buen estado las defensas disminuyen… lo que favorece la entrada de los agentes virales. Por ejemplo, la mucosa nasal cambia de tamaño según las circunstancias de frío, calor o ejercicio físico. Este último, por ejemplo, altera la resistencia aerodinámica nasal. Además, hay que procurar mantenerse hidratado: beber zumos naturales de frutas, tomar caldos, infusiones o agua.

5. Descansar el tiempo necesario y de la forma adecuada.

Una de las previsiones más importantes para nuestro sistema inmune es el descanso. Dormir las horas que nuestro organismo necesita es crucial para la buena salud de nuestras defensas… pero, además, hay una serie de recomendaciones que, dentro de ese descanso, también favorecen al buen estado de nuestro organismo como reposar con la cabeza en una posición más elevada al resto del cuerpo.

6. Actividad física moderada.

Con frecuencia se ha señalado la práctica deportiva, el ejercicio físico, con el buen estado de las defensas… y es cierto, la actividad física puede ayudar a eliminar bacterias de los pulmones y de las vías respiratorias. También ayuda a disminuir el estrés intenso que puede perjudicar a nuestro sistema inmune pero siempre debe ser un ejercicio moderado. Es importante no excederse en el tiempo dedicado a la práctica deportiva o en la intensidad. Como ejemplos, se recomienda realizar caminatas diarias de entre 20 o 30 minutos, hacer una breve ruta en bicicleta en familia algunos días a la semana o acudir al gimnasio en días alternos -un día sí y otro no-.