Los inicios del fútbol femenino

03 Noviembre, 2017

Los inicios del fútbol femenino


El fútbol femenino es hoy el deporte de equipo más practicado por mujeres en el mundo. Fue en Escocia, concretamente en la ciudad de Glasgow, donde se disputó, en 1892, el primer partido de fútbol femenino del que se tiene constancia. A partir de ese momento, la afición por este deporte despegó, no sin dificultades, entre las deportistas. El contexto histórico influyó en el desarrollo del fútbol entre las mujeres.

Aquellos años fueron tiempo de reivindicación por parte de las activistas que luchaban por los derechos de la mujer. Fue Nettie Honeyball quien fundó el primer club exclusivamente femenino, el British Ladies Football Club. Honeyball, que era una destacada defensora de la igualdad de la mujer, aseguró que con esta iniciativa quería demostrar que la mujer podía tener un lugar relevante en la sociedad sin limitaciones por su género.

El siguiente paso relevante para el fútbol femenino se produjo también vinculado al devenir de la historia, en este caso, el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Con los hombres jóvenes en el frente, las mujeres ocuparon su lugar en las fábricas y también empezaron a jugar en los torneos de fútbol que se organizaban entre los obreros y que gozaban de una gran popularidad en Gran Bretaña. Las crónicas de la época dejan constancia del club Dick, Kerr’s Ladies, de la ciudad inglesa de Preston, que era un equipo brillante que goleaba a la mayoría de sus rivales.

En paralelo a lo que sucedía en Gran Bretaña, en otros países el fútbol femenino también hacía sus pinitos. En Barcelona, en 1914, se jugó el primer partido de fútbol del que se tiene constancia en nuestro país. El 9 de junio, dos combinados del Spanish Girl’s Club, el primer equipo femenino español, se enfrentaron en un partido organizado por Paco Brú, jugador del FC Barcelona y entrenador de la selección española masculina que ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920.

La prensa deportiva de la época se hizo eco del encuentro, que finalizó con la victoria del combinado bautizado con el nombre de Giralda frente al Montserrat por 2 a 1 y en el que Paco Brú ejerció de árbitro. No todos los comentarios de los cronistas fueron elogiosos. Más bien lo contrario, ya que se consideraba que el fútbol era poco femenino. Con todo, a lo largo de aquel año, los dos combinados volvieron a jugar otros partidos en Sabadell, Mataró, Reus y Barcelona. Todo estaba previsto para que las jugadoras del Spanish Girl’s Ladies realizaran una gira por el sur de Francia, que el estallido de la Primera Guerra Mundial obligó a cancelar.

Al finalizar el conflicto bélico, la Federación Británica de fútbol, conocida como Football Association (FA) no reconoció el fútbol femenino, a pesar de que había alcanzado una popularidad notable durante la guerra. En respuesta a esta decisión, se fundó la English Ladies Football Association, pero la presión de FA las condenó al ostracismo.

En 1969, la FA dio su brazo a torcer y creó la rama femenina en su organización. Dos años después, la UEFA, que reúne a todas las federaciones de fútbol europeas, animó a todos sus asociados a que promocionaran el fútbol femenino. El movimiento tuvo eco en otros países fuera de Europa. En Estados Unidos y Japón, el crecimiento del fútbol femenino ha sido impresionante y hoy cuentan desde hace décadas con ligas profesionales de gran nivel.

En España, el crecimiento se ha concentrado en los últimos años. El primer campeonato oficial fue la Copa Reina Sofía, que se empezó a disputar en 1981. El primer campeonato de liga se jugó la temporada 1988-89. Desde entonces se ha disputado ininterrumpidamente.

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