El fútbol como motor de la integración social

14 Noviembre, 2017

El fútbol como motor de la integración social


Un breve trabajo de investigación y documentación nos permite comprobar que existen miles de iniciativas que utilizan el futbol para liderar distintas campañas de sensibilización social: en la lucha contra el SIDA, contra el hambre, la igualdad de género, recaudar dinero para causas solidarias, etc.

Uno de los más reconocidos profesionales que estudian el uso del fútbol para fines sociales como forma de integración ciudadana es el sociólogo mexicano Fernando Segura Millán Trejo, doctor asociado al Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Millán Trejo afirma que “el fútbol crea diferentes tipos de lazos sociales entre los individuos, clubes, torneos y naciones”. Ampliando esta idea, el investigador ha explicado que “el deporte es una herramienta que ayuda a tratar problemas sociales, pero no debe ser visto como una fórmula mágica, sino a través de la definición de las necesidades específicas de la población”.

Y esas necesidades, y sus correspondientes propuestas de fútbol solidario, abrazan desde África, hasta Brasil pasando por Europa. El fútbol es el idioma del mundo. No obstante, cerca de aquí tenemos un ejemplo emblemático. Se trata del Campus de Tecnificación de Fútbol Nayim, que se celebra en la ciudad de Ceuta ininterrumpidamente desde hace tres años.

Para quienes se acercan a la cuarentena y han sido aficionados al fútbol es posible que recuerden la final de la Recopa de Europa de 1995, que disputaron en París el Zaragoza y el Arsenal. Faltaban 10 segundos para la conclusión de la prórroga y el marcador mostraba un empate a 1. Nayim, jugador español de origen musulmán cuyo nombre real es Mohamed Ali Amar, marcó el gol decisivo con una parábola desde 49 metros. Fue, sin duda, su mayor logro futbolístico y algunos lo han calificado como el mejor gol jamás marcado en una final.

Veinte años después, y ya retirado, Nayim tiene ante sí un reto si cabe más importante. Ha impulsado el primer campus de futbol en su ciudad natal. El objetivo principal de estas jornadas deportivas es integrar a niños de diferentes razas y religiones, cristianos y musulmanes, niños y niñas, a través de dos palabras: respeto y fútbol.

Y no es por casualidad. Para Nayim el fútbol es sinónimo de compañerismo, solidaridad y respeto. Él mismo lo comprobó cuando abandonó el FC Barcelona en 1988 y fichó por el club inglés Tottenham Hotspur, dirigido por judíos. “El fútbol no entiende de religión ni de nacionalidad. Nunca tuve ningún problema, al contrario. Recibí un respeto absoluto”, ha declarado en más de una ocasión.

Ese respeto a lo diferente y al otro es lo que impulsa el Campus de Tecnificación de Fútbol Nayim. “El objetivo es intentar inculcar los valores del deporte y que los niños sean mejores personas, mejores deportistas. Los que vengan van a sumar y a transmitir sus ideas de cómo han vivido sus experiencias a través de sus carreras deportivas. Queremos que sea un referente de los veranos en Ceuta”, ha explicado Nayim. Entre los ilustres compañeros que han apoyado a Nayim en esta iniciativa está “Lobo” Carrasco, exjugador del Barça, y Santi Aragón, exjugador del Zaragoza.

Nayim añade que “el respeto por el otro es algo básico para andar por la vida, aunque no estés de acuerdo en todo”. En la actualidad el campus reúne y forma a más de 120 niñas y niños de 5 a 15 años de diferentes culturas y religiones. “El fútbol integra”, sentencia Nayim.

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