El secreto para cocinar un delicioso cochinillo

15 Marzo, 2018

El secreto para cocinar un delicioso cochinillo


Con un sabor único y una carne muy tierna que se deshace en la boca, el cochinillo al horno triunfa en muchos hogares cuando se trata de celebrar algo alrededor de una mesa. Para que este plato te quede perfecto no hace falta ser un gran chef ni echar mano de muchos ingredientes. Te contamos cuáles son las claves para que el cochinillo al horno te quede espectacular.

1. Pequeño y de calidad

Para que el cochinillo quede tierno y sabroso, debes escoger una pieza pequeña y de calidad. Los expertos recomiendan que, una vez limpio de vísceras, no exceda los 4 kg. Lo mejor es que pidas en la carnicería que te lo abran y lo limpien.

2. Un extra de sabor

En la receta tradicional, el cochinillo se unta con manteca antes de introducirlo en el horno. Si quieres darle un toque diferente, machaca en un mortero unos dientes de ajo pelados. A continuación, mézclalos con la manteca de cerdo (si lo prefieres, puedes usar aceite de oliva), unos granos de pimienta negra, sal gruesa, orégano y tomillo. Unta bien el cochinillo con esta mezcla, por dentro y por fuera, asegurándote de que no queda ningún rincón sin untar.

3. Que no toque el fondo

Es muy importante que, durante la cocción, el cochinillo no esté en contacto con el fondo de la fuente en la que se está asando. Tradicionalmente, esto se lograba colocando unas ramas de laurel en el fondo del recipiente. Hoy en día, es mucho más práctico hacerse con una rejilla de cocción o, como alternativa, puedes colocar dos cubiertos de madera en forma de cruz debajo de la pieza de carne.

4. Un toque crujiente

Para que el cochinillo quede crujiente por fuera, basta con subir la temperatura en los minutos finales de cocción de 150 a 200 ºC. Un buen truco para evitar que se quemen las orejas es cubrirlas con papel de aluminio. De este modo quedarán crujientes y no se chamuscarán.

5. Partirlo con un plato

¿Sabías que es tradición partir el cochinillo con un plato? Esta práctica la inventó el cocinero Cándido López, propietario de un célebre restaurante en Segovia. Cuentan que un día al ir a cortar el cochinillo no tenía ningún cuchillo a mano. Su camarero de confianza le propuso cortar la carne con un plato. Así lo hizo y, a partir de ahí, instauró una tradición que sirve para corroborar que la carne del cochinillo está tierna y melosa.

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