A pan duro, buenas migas

09 Marzo, 2018

A pan duro, buenas migas


Ahora que se habla tanto y ¿somos más conscientes? del derroche alimentario vamos a contribuir a la causa con un plato que, quizás no has preparado nunca, pero que es el ejemplo perfecto del aprovechamiento. Su ingrediente principal es el pan. Pan bueno y duro. Si eres panarra no sabes lo que es eso, pero si solo lo compras en contadas ocasiones seguro que se te suele secar y no sabes qué hacer con él. ¿Marchamos unas migas? Antes, un poco de historia.

¿De dónde vienen?

El origen del plato tiene diferentes madres. Unas fuentes sitúan su origen en la cocina andalusí, más concretamente en el tharid, una receta árabe con la que se obsequiaba a personalidades distinguidas cuando visitaban a miembros de las clases altas musulmanas que, habríamos adaptado, hasta convertirla en lo que conocemos como migas actualmente. Otras fuentes, en cambio, sitúan el origen del plato en un ambiente más humilde y popular, el campo o la trashumancia. El argumento, la verdad, es que tiene sentido ya que las migas eran fáciles de conservar y transportar, a la vez que proporcionaban grandes dosis de energía, muy necesaria en trabajos físicos y a la intemperie.

Lo cierto es también que, en España, en épocas de escasez, el pan ha sido uno de los alimentos básicos de la población, base de muchas comidas y ‘relleno’ de otras. Y que con un poco de pan duro, ligeramente remojado en agua o adobado, unos ajos, aceite de oliva y una sartén tienes en un plis plas un plato riquísimo.

Tradicional... ¡de todas partes!

La cuestión es que, con el tiempo, las migas se convirtió en uno de los platos más tradicionales de la gastronomía española. Y tanto se extendió que no existe una única receta sino múltiples variantes ya que, habitualmente, se le añadían diferentes ingredientes, según el poder adquisitivo del autor del plato o de los productos típicos de cada zona.

Así las cosas, las migas manchegas no son iguales que las andaluzas, ni que las extremeñas, las aragonesas o las vascas. En cada tierra, la receta cuenta con adaptaciones y variaciones propias. En la Mancha, donde este plato es toda una institución, llevan productos derivados del cerdo como tocino y longaniza y es habitual acompañarlas con frutas, especialmente con uvas. En Extremadura no puede faltar el pimentón (de la Vera); en Aragón es esencial que lleven cebolla y en Andalucía, suelen llevar torreznos. ¿Y en el País Vasco qué? Pues un "Huevo al oro con migas de pastor y txipirón" resultó ganador del Euskal Herria de Pintxos en 2010. Y es que, con más o menos ‘amigos’ el pan seco, los ajos y el aceite de oliva siempre hacen buenas migas.

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