Las 4 claves para preparar la fabada perfecta

16 Marzo, 2018

Las 4 claves para preparar la fabada perfecta


La fabada es un plato típico asturiano muy sabroso y fácil de preparar. Eso sí, para que te quede perfecta, conviene que tengas en cuenta algunos detalles.

1. Ingredientes de calidad

No hay duda de que en la cocina la calidad de los ingredientes es un factor clave para el éxito o el fracaso de un plato. En el caso de la fabada, además de utilizar fabes con Indicación Geográfica Protegida, para lograr la mantecosidad típica de este plato es importante que sean del año. También es básico que el compango, la morcilla, el chorizo y la panceta, sean de una calidad excelente. Piensa que una morcilla industrial, cargada de ingredientes artificiales, te puede arruinar el plato.

2. Un buen remojo

La fabada no es una receta que se pueda improvisar. La noche antes, debes poner a remojo las fabes en un litro y medio de agua mineral fría. Ten en cuenta que hay que dejarlas entre 10 y 12 horas, así que calcula bien a qué hora tienes previsto empezar a cocinar al día siguiente, para no quedarte corto.

3. Asustar las fabes

Para que las fabes queden tiernas hay que “asustarlas”. La forma más fácil es ponerlas a cocer en agua fría y, cuando rompan a hervir, retirarlas del fuego y escurrirlas. A continuación, se ponen de nuevo en una olla con agua fría y se cuecen hasta que estén tiernas. Eso sí, solo hay que romper la cocción una vez. Si lo haces de nuevo, corres el riesgo de que se abran. Así que, si necesitas añadir más agua a la olla, es mejor que sea caliente y no fría.

4. Ten paciencia y ¡no las remuevas!

A la fabada no le gustan las prisas, así que debes dejar que se haga despacio y a fuego suave. Durante la cocción, no utilices ningún utensilio para remover el guiso, ya que las fabes tienen una piel muy fina y es muy fácil que se rompan. Simplemente, de vez en cuando mueve ligeramente la olla. Cuando estén en su punto, apaga el fuego y déjalas reposar un mínimo de media hora para que acaben de asentarse. Incluso hay quien prefiere comerlas al día siguiente. En este caso, procura que no queden cortas de caldo, ya que durante el reposo es posible que se consuma y el plato quede demasiado espeso.

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