Movimiento Zero Waste: cómo reaprovechar la comida

Movimiento Zero Waste: cómo reaprovechar la comida

Este movimiento, que en español se conoce también como Residuo Cero, defiende que se reduzcan lo máximo posible los residuos y la basura que generamos diariamente, para así dejar la mínima huella ambiental.

Rechazar. Reducir. Reutilizar. Reciclar. Rot (compostar). Estas son las cinco erres por las que se rige el Zero Waste y que debes recordar si quieres empezar a ser parte de él. Quizá te preguntas qué es exactamente. Pues bien, el Zero Waste es un movimiento que a día de hoy siguen miles de personas y que consiste en reducir en lo posible tanto los residuos como la basura, abogando por un consumo responsable y reciclando solo cuando no hayamos podido rechazar, reducir ni reutilizar.

En este contexto, reaprovechar la comida que hemos preparado es una excelente forma de contribuir a esta iniciativa: en lugar de tirarla a la basura convencional y generar así un residuo, podemos aprender a reutilizarla, por ejemplo, en otros platos. Y no se trata solo de saber qué hacer con la comida sobrante una vez que ya ha estado cocinada, sino de poner cuidado a la hora de calcular las cantidades que compramos o cocinamos, reduciéndolas a nuestras necesidades. Por supuesto, también consiste en ser responsable a la hora de escoger lo que compramos: ¿qué sentido tiene comprar alimentos envueltos en plásticos innecesarios? Los envases dañan el planeta, pero con un poco de conciencia por nuestra parte podemos conseguir grandes cambios y mejoras.

Vamos a desgranar un poco más esas cinco erres para que veas qué puedes hacer desde casa para contribuir con este movimiento y desechar la mentalidad del «usar y tirar» y del consumo desenfrenado.

  • Rechazar: tan sencillo como decir «no» a aquello que no necesitamos. Pregúntate: «¿De verdad tengo que comprar este brócoli que está envuelto en papel film?», «¿No puedo comprar una lechuga entera, en vez de una cortada y envuelta en una bolsa de plástico?», «¿Realmente necesito usar pajita para tomarme un batido?». Reconocer lo que no es necesario y optar por no adquirirlo es el primer paso de esta pirámide, y estos pequeños cambios, aunque no lo parezca, tienen un gran impacto.
  • Reducir: solemos creer que necesitamos mucho más de lo que en realidad acabamos usando. Desde luego, hay productos de nuestro día a día que son imprescindibles, pero muchas veces compramos en exceso. Somos víctimas de los «por si acaso» y del «mejor que sobre que no que falte», pero cuando este último se convierte en «ha sobrado mucho, voy a tirarlo», entonces es un problema. Consumir de manera consciente y responsable es muy importante. Una forma estupenda de reducir sería comprar a granel; así, solo comprarás las cantidades exactas que necesitas, y encima podrás llevar tus propios botes de almacenaje.
  • Reutilizar: hoy en día, sustituir los productos desechables por otros reutilizables no es complicado. En relación con la gastronomía, podemos encontrar infinidad de ítems a los que darle más de una vida, como pueden ser las pajitas de acero o de bambú, las bolsas de tela, los botes de vidrio o acero, los wraps de cera para envolver bocadillos, etc.
    • Reaprovechar la comida: Dentro de este punto también entraría el reaprovechamiento de los alimentos. Aquí hay varios problemas: por un lado, muchas cadenas de supermercados se deshacen de muchos productos alimentarios porque no tienen un aspecto «suficientemente bonito» para el consumidor o porque no se vende, lo que supone un terrible despilfarro; y por otro lador, tenemos la que desperdiciamos en casa. En relación con el primer punto te vamos a dar un consejo: no te dejes llevar por las apariencias. Piensa que esos plátanos que venden a 50 céntimos porque están algo magullados están prácticamente perfectos por dentro; y esto es así con muchas otras cosas.

En cuanto a lo que hacemos en casa, recuerda que es bien fácil usar la comida que nos sobra para preparar otros platos. ¿Te ha sobrado pollo del asado? Córtalo en trocitos, mézclalo con arroz, verduras y especias, y ya tienes una estupenda ensalada de arroz para el día siguiente. ¿Te ha sobrado pan? Prepara unas migas, un gazpacho… ¡o unas cuantas torrijas! ¿Tienes frutas demasiado maduras? Congélalas y úsalas luego para preparar estupendos batidos, helados o compotas. ¡El único límite es tu mente!

  • Reciclar: si no podemos ni rechazar, ni reducir, ni reutilizar, entonces vamos a reciclar. Según dice el movimiento Zero Waste, lo ideal es que esta opción sea la excepción y no la norma, y que solo la usemos cuando no podamos seguir ninguno de los tres pasos anteriores. Por desgracia, hay elementos, como el plástico, que por mucho que se reciclen siguen estando presentes, así que siempre es mejor evitar adquirirlos. Pero como decíamos, mejor hacer lo que se pueda, y si puedes reciclar ¡no dudes en hacerlo!
  • Rot (compostar): esta erre final, cogida directamente del inglés y sin traducir, viene a decirnos que aquellos residuos que generamos y que son orgánicos pueden y deben tener otra vida. Así que no dudes en poner un cubo especial en casa para colocar en él los desechos orgánicos y llevarlos a un Punto Limpio… o bien, aprovecha ese compost orgánico para hacer que tu jardín o tus plantas crezcan con más fuerza que nunca.

En conclusión: no hace falta comparar tus esfuerzos y resultados con los de otra persona, porque por algún lado hay que empezar y un poco siempre es mejor que nada. Pero con pequeños cambios, como comprar alimentos a granel en la tienda de tu barrio, transportarlos en tarros de vidrio o en bolsas de tela, usar botellas de cristal en vez de comprar botellas de plástico, usar la comida que te ha sobrado para hacer un plato para el día siguiente, o procurar que tus productos orgánicos se conviertan en abono para plantas en vez de dejar que terminen en la basura convencional…  ¡ya estarás haciendo mucho! El cambio está en tus manos.