Tipos de queso: ¿cómo diferenciarlos?

Tipos de queso: ¿cómo diferenciarlos?

El queso es un alimento esencial en nuestra cocina y es el protagonista de miles de recetas. Os explicamos cuáles son los quesos más típicos y cómo usarlos.

Independientemente de su procedencia, los quesos siempre despiertan pasiones. ¿Quién no ha sentido emoción segundos antes de mojar pan en una fondue, o ha babeado ante la fotografía de una tarta de queso? Y es que hay mil formas de difrutar de los quesos. Pero son tantas las variedades de queso que existen que a menudo no sabemos cuál emplear. Siempre se puede comer solo, por supuesto, pero siempre está bien saber que una ensalada caprese siempre quedará mejor con mozzarella que con un manchego.

Los quesos se clasifican siguiendo distintos parámetros, como su tiempo de maduración o el tipo de leche empleada para prepararlos, pero más allá de estas categorías, lo importante es saber qué hacer con los quesos más típicos de nuestra gastronomía y cómo consumirlos. Veámoslo.

Españoles

  • Queso manchego: el manchego es un queso duro, de textura algo granulosa y de sabor pronunciado y con un toque ácido. Suele usarse en tablas de quesos, acompañado de algún alimento dulce que le de contraste como el membrillo y también se suele poner en ensaladas y tapas.
  • Cabrales: el cabrales es un queso azul popular por su intenso olor y sabor. Cuanto más larga sea su maduración, más blando, picante y fuerte se sentirá en el paladar. Acompáñalo de un poco de pan, algunos frutos secos o unas uvitas, y a disfrutar.  Ah, por cierto, su color azul se debe a la presencia de moho natural, no a ningún gusano como a veces se dice por ahí.
  • Idiazábal: hecho con leche de oveja, el idiazábal es otro queso intenso pero equilibrado. Duro al tacto, tiene un toque picante y algo salado y sabe ligeramente a cuajo natural (y a humo, si es ahumado). Se suele consumir solo, en tapas, con frutos secos, jamón o mermelada.
  • Tetilla: su nombre se debe a su forma puntiaguda, y es que el queso tetilla no pasa desapercibido. Con un sabor suave ligeramente ácido y salado es perfecto para comer solo o untado. Recuerda sacarlo de la nevera unas horas antes de consumirlo.

Franceses

  • Brie: se suele comer con la corteza, ya que es blando y cremoso. Queda fantástico encima de pan (tipo chapata o de payés) y con frutas dulces como las uvas, las fresas o el membrillo. No lo sirvas frío porque minimiza la intensidad de los sabores, pero al horno… ¡es un manjar!
  • Camembert: parecido al brie en apariencia y consistencia, el camembert es algo menos graso, con un interior más amarillento y cremoso. Se suele consumir untado en pan, y aunque también se emplea en salsas, ahí su sabor no es tan pronunciado.
  • Roquefort: de textura suave, cremosa y fundente, el roquefort es un queso azul con un fuerte olor y sabor intenso, algo salado y picante. Queda estupendo con jamón, en salsas para acompañar carne y pasta, en la pizza y.. con salmón! Si no quieres complicarte, acompañado de pan o en canapés también está delicioso.

Suizos

  • Gruyère: es un queso muy compacto, con corteza granulosa y grasa, y con ligero sabor a nuez y frutas. Es muy adecuado para calentar, usándolo en sopas o gratinados.
  • Emmental: con sus agujeros tan característicos, el emmental tiene una textura blanda y un aroma suave. Se suele comer solo, en tostadas, acompañando pastas y carnes rojas y gratinado.

Holandeses

  • Gouda: es un queso firme, de sabor suave y color amarillo claro. Si está maduro se puede comer solo pero si todavía es joven es mejor usarlo para hacer salsas, tartaletas rellenos y otros platos de horno.
  • Edam: parecido al gouda, el edam es un queso redondo, a menudo con recubierto de una parafina de color rojo. Es liso y amarillento, con un sabor suave, puro y algo salado. Acompáñalo de frutas frescas, pan y tostaditas y verás como aciertas.

Italianos

  • Parmesano: es un queso muy curado, de textura granulosa y frágil y un aroma fragante. Su sabor es duradero y bien definido,  y se puede comer tanto crudo (es muy común ponerlo rallado encima de la pasta) como gratinado (su sabor se acentúa). Pruébalo en aperitivos, ensaladas , fruta fresca y seca.
  • Provolone: existen distintos tipos de provolone, uno más suave y otro más fuerte y picante, y uno bueno debe saber a hierbas y a sal. Queda estupendo cortado a rebanadas, como acompañamiento o aperitivo y fundido a la parrilla.
  • Mozzarella: es el queso de la pizza por excelencia, aunque también es común usarlo en ensaladas , cuando está fresco. Tiene una textura y sabor suaves, así que se puede combinar con otros quesos. Funde estupendamente y se tiene que guardar siempre en la nevera.
  • Gorgonzola: cremoso y untuoso. Hay dos tipos de gorgonzola, dulce y picante. Es mucho más suave que el roquefort, y combina tanto con dulce como con salado, aunque hay que consumirlo a temperatura ambiente. Si no has probado nunca una salsa de queso gorgonzola, ¡te lo recomendamos!

Ingleses

  • Stilton: es el queso azul más calórico, con una elaboración estrictamente artesanal y además puede congelarse. Siempre presente en las tablas de queso, también combina con dulces, frutos rojos, pan y frutos secos.
  • Cheddar: es un queso muy sabroso, de textura lisa y cerosa. Cuanto más curado sea, más potente será su sabor y su color anaranjado. Se puede comer solo, aunque combina bien rápida tipo nachos y hamburguesas. Ah, ese sucedáneo de cheddar tan popular en las películas americanas no es queso de verdad… que no os engañen!

Estos son los quesos más típicos de nuestra gastronomía pero la variedad es infinita. Solo en Francia cuentan entre 350 y 400 tipos de queso diferentes. Si sois amantes del queso hay ante vosotros todo un mundo por descubrir, aquí os descubrimos cuales son los quesos más curiosos del mundo.

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