Un pan para cada comida

Un pan para cada comida

En las panaderías encontramos cada vez más tipos de pan, pero no siempre sabemos cuál elegir. ¡No os preocupéis! Os explicamos qué variedades hay en el mercado y cómo aprovecharlas al máximo según sus cualidades.

 El pan, producto ancestral que ha sido la base de la alimentación europea durante siglos, ha experimentado un resurgimiento en los últimos años. La demanda de un producto de calidad y artesano ha conseguido que las panaderías se pongan las pilas y vuelvan a hacerlo como es debido, además de recuperar distintas variedades.

La parte negativa es que ahora las panaderías se han convertido en encrucijadas: pan de barra, de Viena, integral, de cristal, chapata… Una lista que no tiene fin.

Sabéis que queréis pan y sabéis que para comer tenéis estofado, e intuís que, de la misma manera que unos vinos maridan mejor que otros con algunas recetas, también deben de existir panes más o menos adecuados en función del plato. Y así es: cada tipo de pan tiene unas cualidades que lo hacen único, de modo que cada cual responde mejor a unos usos.

A continuación os mostramos las tipologías que existen y cómo podéis utilizarlas en casa.

Tipos de pan y cómo combinarlos

  • Barra de leña. Hace referencia al horno en el que se cuece, que necesita leña para hacer el fuego. El pan que se obtiene es rico en aromas. Por su forma, es fácil de agarrar, por lo que resulta ideal para hacer bocadillos para llevar o comer en casa. Además, es un pan que no se humedece fácilmente.
  • Chapata. De origen italiano, tiene un aspecto aplastado e irregular. Destaca por su corteza, bastante crujiente, y su interior, lleno de aire. Con este pan podemos hacer bocadillos, tapas, pinchos, tostadas… ¡Es muy versátil!
  • Pan de Viena. Pan de corteza tierna, fina, lisa y brillante, forma redonda y masa de tipo brioche. Esta textura se consigue utilizando vapor de agua en su cocción. Se comercializa como panecillo, por lo que resulta muy práctico para hacer bocadillos o como pan de hamburguesas.
  • Pan integral. Se elabora con harina sin refinar, por eso presenta un color oscuro y tiene más sabor a cereales. Además, su contenido en fibra es muy alto. Lo consumen sobre todo las personas que cuidan su dieta y prefieren los alimentos saludables.
  • Pan de molde. Tiene este nombre porque se cuece dentro de un molde. La textura es blanda y se conserva mejor que otros panes. Es más calórico, ya que contiene más grasas. Suele emplearse para hacer tostadas a la hora del desayuno o la merienda, y es el pan por excelencia para sándwiches.
  • Pan de coca. Se caracteriza por ser delgado, de corteza crujiente y miga ligera, y presenta agujeros grandes y definidos. Se elabora con aceite de oliva virgen extra. Queda muy bien en tostadas, pinchos y tapas.
  • Pan de payés. También conocido como pan de pueblo o pan de campo. Tiene forma redonda y una corteza gruesa y crujiente que permite que la miga se conserve esponjosa varios días. Ideal para untar y para acompañar comidas. Cortado en rebanadas, se puede usar para hacer sándwiches rústicos.
  • Pan de cristal. Este pan está muy de moda últimamente. Destaca por ser tener una corteza muy crujiente y fina, y una miga escasa y muy alveolada. Probad a abrirlo y frotar un tomate en él y servidlo como acompañamiento en un aperitivo: ¡gustará a todos los paladares!
  • Pan de leche: Es un pan clásico, de toda la vida. En lugar de añadir sólo agua,  se mezcla harina con leche para hacer la masa, de aquí viene su sabor característico. Suele gustar mucho a los niños pequeños porque es esponjoso y dulce, es por eso que muchas familias lo usan para hacer bocadillos para el colegio.
  • Panes especiados. Se diferencian de los otros panes en que en su elaboración se añaden diversos ingredientes para lograr sabores diferentes: los hay con cebolla, con tomate, con aceitunas… En países como Italia se sirven cortados en tiras para los aperitivos