Ocho consejos para escoger un buen melón

Ocho consejos para escoger un buen melón

Ideal para los meses de verano, el melón nos hidrata y nos refresca de una forma saludable. ¿Sabes cómo escoger el mejor melón?

El melón es una de las frutas con mayor contenido de agua, casi un 90 %. Por ese motivo resulta ideal para los meses estivales, ya que nos refresca, nos hidrata y, además, tiene una aportación baja de calorías y azúcares. De junio a octubre es la mejor época para consumirlo, porque es cuando lo encontramos con todas sus propiedades. Además, en esas fechas es más probable que se trate de un producto de proximidad.

Aquí tenéis algunos consejos para escogerlo correctamente:

  1. Su piel debe estar sana. No debe presentar golpes ni partes blandas. Si la punta está blanda, podría deberse a que muchos la hayan apretado para verificar su madurez.
  2. Debe ser relativamente pesado, independientemente de su volumen. Comparad  un melón con otros y aseguraos de que no suena a chapoteo cuando lo sacudís, que significaría que se ha pasado de maduro y ha empezado a deteriorarse. Si pesa poco, tendrá menos pulpa y menos zumo, y será más insípido.
  3. Debe ser firme al tacto. La falta de firmeza indica que está excesivamente maduro o que ha sufrido daños. Así, los que se encuentran arriba del todo tienen más probabilidad de haber sufrido menos golpes y aplastamiento y mantenerse en mejores condiciones.
  4. No debe presentar defectos por fuera. Pero algunas pequeñas manchas no tienen por qué ser síntoma de mala calidad; al contrario, pueden indicar que el melón ha madurado en la planta y no en una cámara, ya que en muchos casos las pequeñas manchas aparecen en la parte de la fruta que toca directamente el suelo.
  5. El pedúnculo debe oler a fresco. El olor debe ser fresco, un aroma vegetal agradable.
  6. El melón debe desprender algo de olor. Pero comprobad que sea relativamente oloroso, puesto que cuando se pasan de madurez huelen en exceso. Un melón en su punto presenta un aroma dulce y delicado.
  7. La aureola de la punta debe ser algo estriada. Los trazos que forman las estrías de la piel, o las vetas, deben tener una continuidad lógica y el color debe ser similar en la mayor parte de la superficie, sin zonas con distorsiones exageradas. En los más alargados, nos indica que ha madurado en la planta, por lo tanto, aumenta la probabilidad de que sea de mayor calidad.
  8. El tallo ha de estar seco y debe estar cortado. Otra señal de que el melón ha madurado en la planta. Es un dato positivo sobre todo si no se va a consumir inmediatamente.

Si a pesar de todo os toca un melón de baja calidad o que aún está verde, os proponemos un par de alternativas para aprovecharlo.

  1. Madurarlo en casa: Podéis dejar que se complete el proceso de maduración guardándolo en una habitación fresca y seca, bien tapado con film o papel de aluminio, para que no se reseque ni adquiera olores.
  2. Hacer sopas frías o cremas: Además de una fruta de postre, el melón puede aprovecharse para cocinar. Así que, si no está del todo maduro, podéis utilizarlo para preparar sopas, cremas e incluso zumos. Trituradlo junto con otros elementos edulcorantes, como azúcar o miel, y añadidle aromas con menta, con albahaca o bien con romero. También podéis agregarlo a un gazpacho, de manera que obtendréis una sopa fría llena de matices.