4 consejos para que los niños coman pescado

A muchos niños no les gusta el pescado, pero esto muchas veces ocurre porque lo cocinamos de manera poco atractiva. Con estos tips, seguro que acabarán para siempre las batallas diarias para lograr una alimentación correcta.

En primer lugar, no, no estás solo. En muchísimas familias los niños no aceptan muy bien el pescado, sea por su sabor o textura. No es cuestión de desesperarse, pero sí de intentar modificar esta tendencia. Básicamente porque es un alimento importante, básico en una dieta saludable por su aportación de ácidos grasos omega 3, vitaminas liposolubles y proteínas de alto valor biológico.

1. Ser padres ejemplares

Sed padres y madres ejemplares, y comed pescado. Antes de culpar al niño y sus gustos piensa las siguientes preguntas: ¿estamos comiendo suficiente? ¿Comemos a su lado? ¿Él ve qué comemos? ¿Le estamos explicando la importancia de este alimento? Si la respuesta es no a alguna de las cuestiones anteriores, significa que debe corregir algunos hábitos. Los niños hacen lo que ven y, aunque sabemos que es un tópico universal, tal vez no está suficientemente interiorizado.

Es imposible pretender que un niño haga algo que le resulta difícil si no tiene un referente que también lo haga. Y los padres son los referentes más cercanos en cuanto al tema de la comida. Es por este motivo que este consejo es el primero porque, si no se aplica, el resto no vale de nada. Ya podemos hacer peripecias con el pescado que, si los padres no lo comen antes, el niño seguramente tampoco lo hará.

2. Presentación agradable

Presentar el plato que contiene pescado de una manera agradable o simpática es un recurso muy eficiente con niños que les cuesta comer pescado. Una manera de conseguirlo es llenar el plato de colores, ya que el pescado por sí solo no tiene un aspecto especialmente atractivo. Para ello, podéis optar por trocearlo y ponerlo entre verduras salteadas como judías verdes, tomates cherry o pimiento. Así, aparte de conseguir eliminar la atención del pescado, estaréis aportando muchas más vitaminas al plato. Otra opción para hacer la receta más colorida es hacer una salsa con las verduras, ya que será más sabrosa.

Con todo esto, no hay que perder el norte con las proporciones de pescado. Hay que tener siempre en cuenta que los alimentos vegetales deben representar el 60 % del plato si queremos practicar una buena alimentación.

El tema de los colores también está relacionado con la forma y la técnica. No es lo mismo un filete a la plancha seco y desaborío que un pez hecho al vapor con diferentes hierbas aromáticas o un preparado en brochetas con tomates cherry y pimientos a la parrilla. No hay punto de comparación en el sabor. Que este sea bueno es imprescindible. Tampoco os olvidéis de sacar las espinas o de enseñar a los niños a sacarlas, porque es uno de los principales problemas que los niños reprochan sobre el pescado.

Si necesitáis ideas de recetas con pescado, en nuestra web (https://familycaixabank.com/es/recetas/pescado/) podréis encontrar algunas versiones deliciosas para inspiraros. Como veis, ¡conseguir una alimentación adecuada no es tan difícil!

3. Mantenerse firme

Otro punto importante que tener en cuenta es que si tomáis la decisión de que esa noche toca salmón, pues no hay otra opción; se come salmón. Si la anterior vez os dijo que no quería, quizás tenía un mal día o ya estaba harto, pero esto no significa que tengáis que eliminar el salmón de su vida para siempre. A veces se pierde la esperanza demasiado rápido y, con este tema, hay que ser un poco persistente. Intentadlo más veces y si definitivamente a vuestro hijo le gusta ese pescado, existen muchas más variedades para seguir probando.

A la vez, no hay que obsesionarse. Todas las especies saben medir su alimentación y en el caso de los humanos también, también. Un niño sabe identificar cuándo está lleno, y comer demasiado puede provocar dolores de estómago. Del mismo modo que vosotros un día tenéis más hambre que otro, ellos saben qué necesitan. Intentar dejarlo comer la cantidad que desee durante unos días y, si después de este periodo no baja de peso, significa que puede comer menos.

4. Hacerlos partícipes

Además, es muy útil explicarles qué es cada ingrediente y qué aportación hacen a la dieta. De este modo, mientras se divierten cocinando también aprenden hábitos saludables y a relacionarse con los ingredientes. Después de todo, a los niños les gusta saber el motivo de las decisiones, por mucho que sean niños … solo hay que recordar la típica pregunta: «¿y por qué?».

Hacedlos participar en todo el proceso de elaboración desde pequeños. Llevadlos al mercado a comprar a la pescadería para que puedan conocer el producto y hacerse más suyas las recetas. Dadles libertad para que experimenten en la cocina, para que no tenga miedo a ensuciarse, para que toquen o esparzan todos los ingredientes para la cocina. Dejad que huelan y toquen todos los ingredientes; ¡para ellos es toda una aventura! Pueden rebozar, añadir sal, ayudar haciendo la salsa de acompañamiento… Si ellos han preparado parte de su plato de pescado, ¡seguro que se sentirán más cercanos y predispuestos a comérselo aunque a tenga mal aspecto! Dejad que se coman su avión, cohete o lo que hayan preparado, a ellos les hará ilusión y vosotros tendréis un dolor de cabeza menos.

¡Finalmente, la parte más importante de todo esto, y lo que queremos transmitir, es que disfrutéis, ya que es la norma más importante de todas para que tanto los pequeños como adultos deseen repetir la aventura de comer verdura! Y, sobre todo, no perdáis la paciencia porque como todo, esto es un proceso. Innovar, busca nuevas formas, informaos, comentadlo con amigos, pero no perdáis la determinación de que vuestros hijos coman pescado porque es un producto muy importante para una buena alimentación.