Cómo montar nata y claras a punto de nieve

La nata montada se ha convertido en un elemento esencial para elaborar diferentes tipos de postres, para darles una buena presentación e, incluso, para mejorar el sabor de la fruta recién cortada. Además, las claras montadas son realmente útiles para dar esponjosidad a nuestras creaciones. Pero en ocasiones hacer estas dos preparaciones es bastante complicado, sobre todo si no se conocen los pasos fundamentales o los detalles que marcan la diferencia.

Para montar la nata es obligatorio conocer algunos pequeños trucos, ya que solo de esta manera podremos conseguir que la nata nos quede como queremos y no se baje a los pocos segundos. Es fundamental fijarse en el porcentaje de grasa que nos ofrece el brick de nata y en la temperatura a la que está la misma. Se recomienda utilizar nata de montar, como es evidente, porque contiene un alto porcentaje de materia grasa: mínimo un 32 %, aunque el que mejor funciona es el que alcanza el 35 %. Además, todo lo que utilicemos debe estar muy frío: tanto la propia nata como las varillas y el recipiente, ya que la temperatura influye mucho en el resultado final.

En cuanto a las claras de huevo, pese a que suele decirse que deben prepararse con la batidora eléctrica, también pueden hacerse de manera manual, aunque cueste un poco más. Eso sí: recordad que el cuenco que utilicemos para batir las claras no debe tener rastro de grasa, ya que esta puede dificultar su subida. Pero todavía tenemos más trucos para que salgan firmes y esponjosas. Nos los cuenta en este vídeo el chef y asesor gastronómico David Lienas.

Como en todo, montar nata y claras de huevo tiene sus secretos para que el resultado sea impecable, y también requiere práctica. Pero una vez que consigáis dominar este arte, nunca más se os resistirán, y la nata y las claras montadas serán vuestras aliadas para conseguir postres espectaculares.