Cocina al horno

Cocina al horno

Cocinar al horno es muy práctico y sencillo, y si sabes cómo hacerlo puedes conseguir unos platos jugosos, llenos de sabor y muy saludables

El horno suele ser un electrodoméstico infravalorado en nuestra cocina, bien porque no se usa o bien porque solo se enciende para hacer el bizcocho o las galletas de rigor. Y es una pena, ya que cocinar al horno es muy cómodo y se pueden preparar platos deliciosos y saludables, al tiempo que se ahorra espacio, tiempo y energía.

Al usar un calor seco y uniforme y proporcionar una cocción lenta, el horno consigue que en los alimentos se cree una costra superficial que contribuye a la conservación de los nutrientes; además, gracias a esta capa protectora, las piezas quedan jugosas y con un sabor natural. Y por si fuera poco, mientras se cocina la comida, el horno nos permite dedicarnos a otras actividades, ya que no requiere que estemos pendientes de los alimentos continuamente.

Si quieres aprovechar al máximo todas las ventajas de cocinar al horno, sigue los consejos que te damos a continuación. Aprenderás a preparar recetas deliciosas y seguro que hornear se acabará convirtiendo en una de tus formas de cocinar favoritas.

  1. Precalentar el horno: Es un paso esencial para que las alimentos se cuezan uniformemente, sin quemarse. Si pones la comida en el horno antes de que esté caliente, se cocinarán unas partes antes que otras y eso afectará a los tiempos de cocción y al resultado.
  2. Usar papel de hornear: El papel de horno o vegetal es la opción más ecológica y cómoda para cualquier tipo de preparación. Incluso si se cocinan bizcochos, se puede poner este papel entre el molde y la masa para que después desmoldar sea más sencillo. El papel de aluminio, en cambio, no es recomendable, puesto que puede ser tóxico.
  3. Adobar y/o rellenar las piezas: Los adobos y los rellenos proporcionan más sabor a los alimentos que vayamos a cocinar, al igual que añadir a la carne o al pescado un chorro de caldo, vino o licor.
  4. Cocinar a baja temperatura: Se dice que lo mejor es cocinar a un máximo de 180 ºC, porque a mayor temperatura y mayor tiempo de cocción, más nutrientes se pierden.
  5. Colocar la carne o el pescado sobre un lecho de verduras: Si cortas unas verduras en juliana, las colocas en la bandeja y pones la carne o el pescado encima, conseguirás que las piezas queden más jugosas y ligeras, porque se harán con el vapor que sueltan las verduras.
  6. Preparar alimentos al papillote: Pescados, carnes, verduras e incluso… ¡frutas! Asar los alimentos en papillote hace que se hagan en su propio jugo, con lo que quedan muy sabrosos y tiernos, y conservan su textura original sin perder demasiados nutrientes. Gracias a ello no son necesarios aliños posteriores, lo que permite reducir el consumo de grasas.
  7. Poner los alimentos más grasos en una rejilla: Para algunos tipos de carne grasa es aconsejable disponer las piezas sobre una rejilla y colocar debajo la bandeja del horno; de este modo, cuando suelten la grasa durante la cocción, se evita que esta grasa vuelva al alimento.
  8. Cocer en un recipiente con agua: Hornear las verduras en un recipiente con agua impiden que se queden resecas, gracias al vapor. De hecho, también sirve para carne y pescado.
  9. Tapar y dejar reposar la comida una vez lista: Este paso es importante porque, además de dejar que se enfríe un poco, la humedad se repartirá de forma homogénea, contribuyendo a la jugosidad del plato. Funciona especialmente bien con arroces y carnes.
  10. Madurar fruta: Si para preparar un plato necesitas plátanos maduros pero los que tienes están verdes, ponlos en el horno durante 10-15 minutos a 150 ºC y acelerarás su proceso de maduración. ¡Enseguida estarán en su punto, listos para utilizarlos!
  11. ¿Y los bizcochos?: El mejor lugar para colocarlos es el centro del horno. Para conseguir un resultado óptimo, te aconsejamos ir controlando el proceso desde fuera y evitar abrir la puerta del horno cada dos por tres.
  12. Usar el calor residual: Cuando apagas el horno, este continúa caliente durante un tiempo. Ese calor residual puede aprovecharse para calentar o preparar otro plato.

Con estos consejos ya estáis preparados para sacarle todo el provecho a vuestro horno. Os dejamos algunas ideas de deliciosas recetas que encantaran a toda la familia: