10 rincones para disfrutar del otoño al aire libre

10 rincones para disfrutar del otoño al aire libre

El otoño cambia el paisaje ofreciendo matices que son únicos en esta época del año. Hay rincones en que disfrutar de su singularidad tiene un encanto especial. Esta es una selección de 10 rincones de España en los que la estación otoñal se percibe en todo su esplendor.

1. Campo del Moro

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Uno de los parques más cuidados de Madrid capital son los jardines del Campo del Moro trazados en 1844 para salvar el pronunciado desnivel entre el Palacio Real y la ribera del río Manzanares. Este espacio es de interés histórico-artístico desde 1931,  está gestionado por Patrimonio Nacional y en la parte baja, a través de la puerta de la virgen del Puerto es de acceso libre de lunes a sábado de 10:00 h a 18:00 h y domingos y festivos de 9:00 h a 18:00 h. Combinan formalismo y naturalismo en sus estilos. Cuenta con 70 especies arbóreas, entre las que destaca un pino carrasco de más de 30 metros de altura.

2. Dólmenes de Antequera

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El paisaje kárstico de Antequera, en la provincia de Málaga, guarda una joya de la prehistoria que es patrimonio mundial de la humanidad desde 2016 y donde la luz otoñal ofrece perspectivas muy interesantes: los Dólmenes de Antequera. Son tres monumentos megalíticos: el dolmen de Menga, el de la Viera y los Tholos de El Romeral; y dos monumentos naturales, la Peña de los Enamorados y el Torcal de Antequera. Los dólmenes fueron construidos durante el Neolítico y la Edad de Bronce a partir de grandes bloques de piedra que forman cámaras y espacios con techos y dinteles (Menga y Viera) o falsas cúpulas (El Romeral). Conforman una de las más importantes obras de ingeniería y arquitectura de la prehistoria y del megalitismo europeo. A este espacio se puede acceder por carretera desde Antequera o desde Villanueva de la Concepción. Cuenta con centro de visitantes, área interpretativa, observatorio astronómico, tienda, restaurante… Los fines de semana, festivos y días de gran afluencia el parking es de acceso restringido.

3. Jardín botánico de Sóller

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Abierto al público desde 1992, el jardín botánico de Sóller (Mallorca) está dedicado a la conservación, investigación y difusión de la flora mediterránea y balear. El otoño recibe en Baleares el nombre de ‘la primavera de invierno’ ya que la humedad y el calor que acompañan habitualmente a la primavera y al otoño favorecen la floración. Un itinerario concreto permite seguir, por uno mismo, el hilo conductor de las plantas anuales, geófitas, perennifolias y caducifolias; pero la agenda del jardín permite optimizar la posibilidades de este espacio para toda la familia: talleres educativos, cursos, conferencias y actividades están pensadas para la participación del público. La entrada es de 8 euros y para los niños menores de 6 años es gratuita.

4. Jardines de Aranjuez

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Uno de los rasgos distintivos de Aranjuez, en la Comunidad de Madrid son los jardines al cuidado de Patrimonio Nacional y que forman el paisaje cultural declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2001. Son cuatro los espacios paisajísticos que conforman el conjunto: el jardín del Parterre; el de la Isla, el del Príncipe y el de Isabel II. En otoño la riqueza de tonalidades es un espectáculo inusitado gracias a la diversidad de especies arbóreas y vegetales. Como curiosidad hay que señalar que albergan el árbol más alto de la comunidad madrileña: el plátano de la Trinidad, de 220 años y 56 metros de altura. Estos jardines se pueden visitar de octubre a marzo de martes a domingo desde las 10:00h de la mañana hasta las 18:00 h de la tarde. La tarifa básica de una entrada es de 9 euros por persona y los menores de 5 años tienen entrada gratuita.

5. Jardines de la Casa Pilatos

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El otoño muestra una faceta muy singular de un rincón muy poco conocido en Sevilla: los Jardines de la Casa Pilatos. Un palacio en el que destacan los estilos renacentistas y mudéjares que pertenece al ducado de Medinaceli y que gestiona la fundación de la Casa Ducal de Medinaceli. Se puede visitar solo la planta baja por 8 euros, por 2 euros más se accede a la casa completa, y ambos precios incluyen una audioguía. El Jardín Chico es un espacio verde que se separa en cuatro zonas con diferentes niveles y un gran estanque rectangular. El Jardín Grande o Palacio del I Duque de Alcalá es un jardín arqueológico en el que destacan las galerías (logias) superpuestas.

6. Lago de Truchillas

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El Lago Truchillas, en la sierra de la Cabrera de León, es monumento natural declarado en 1990 dentro del patrimonio natural de la comunidad autónoma. Su origen se data en la erosión de los hielos cuaternarios. Las laderas que lo rodean están cubiertas de brezo, retama, genciana, helechos, arándanos y enebro rastrero. La ruta se encuentra muy señalizada y el otoño es una ocasión perfecta para disfrutar de su paisaje antes de la caída de las nieves invernales. Se llega, por carretera, pasando la localidad de Truchillas por la carretera que se dirige a Sanabria hasta un aparcamiento donde hay paneles con la información específica y el mapa de la ruta.

7. Lo Carreró de Montgai

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En Montgai, una pequeña localidad de Lérida, un antiguo callejón de origen medieval ha pasado inadvertido a muchos de los vecinos del pueblo y, sin duda, a los visitantes. Se ha recuperado recientemente y hoy es un espacio para disfrutar durante los fines de semana. Cada semana hay una propuesta diferente que, además, se puede disfrutar en familia: exposiciones, talleres, mercadillos y actuaciones a cubierto y también al aire libre. Suele incluir entrada con consumición e, incluso, cuenta con una propuesta gastronómica, sencilla pero de calidad.

8. Museo natural de Pou del Mas

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El otoño es la época perfecta para ver los olivos cargados de fruto y el museo natural del Pou del Mas en La Jana (Castellón). Es un auténtico museo al aire libre, sin entradas ni salidas; eso sí, es mejor acudir acompañado de un guía experto para localizar los árboles centenarios, e incluso milenarios, cuyos troncos superan los 3,5 metros de perímetro. En la finca Pleserems, en Canet lo Roig, se localiza el árbol de unos 2.000 años de edad protagonista de la película ‘El olivo’ de Icíar Bollaín estrenada en 2016; pero también son famosos el ‘Olivo de las cuatro patas’ o el de las Parejas.

9. Pirámides de Güímar

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Hay varias teorías sobre el origen de las estructuras piramidales de Güímar en la isla de Tenerife. A falta de poder documentar un origen anterior lo cierto es que se mencionan, como dato documental fiable, en un testamento del siglo XIX. Hoy es un parque etnográfico, un museo al aire libre, que en 2017 recibió también la denominación de Jardín Botánico, otorgada por unanimidad por la asociación Ibero-Macaronésica de Jardines Botánicos. Los más de 20.000m2 de zonas ajardinadas accesibles donde se muestra la naturaleza canaria adquieren interés en la época otoñal. Como curiosidad, es importante destacar que cuenta con 1.500 m2 dedicados a algunas de las plantas más tóxicas del planeta.

10.  Valle de Núria

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Aunque la imagen más llamativa del emblemático valle pirenaico de Núria en el municipio gerundense de Queralbs es la de la nieve es en otoño cuando el valle ofrece matices que no se muestran en otra época del año. Además, se puede disfrutar de una de las actividades al aire libre menos conocidas en este entorno: la recogida de setas. Las lluvias del inicio de la estación auguran una buena y larga temporada. En torno al santuario y el lago hay una ruta de senderismo de unas 3 horas que se puede realizar en familia: la ruta de los tres valles.