10 lagos de montaña que no debes perderte

10 lagos de montaña que no debes perderte

El verano nos permite disfrutar de lugares exclusivos y de gran belleza

El buen tiempo nos ofrece la oportunidad de visitar espacios que durante los meses de invierno son casi inaccesibles. Paisajes de alta montaña en los que la belleza de la naturaleza nos atrapa. Mil rincones en los que fijar la mirada para admirar un entorno singular, que el verano transforma en un espacio para disfrutar en familia. Los lagos de montaña son un punto de destino para cualquier excursión. Componen la postal perfecta de un verano inolvidable. A continuación, hemos reunido diez lagos que no puedes perderte. La lista podría ser mucho más larga, pero la selección nos da una idea de la gran riqueza y diversidad de nuestro paisaje de montaña. Un patrimonio natural tan hermoso como frágil que hemos de cuidar y respetar. En muchos casos, el baño está prohibido.

Lago de San Mauricio (Cataluña)

Situado en el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, este lago de montaña es una de las imágenes más fotografiadas del Pirineo catalán. La imponente figura de Los Encantados, dos picos de más de 2.700 metros que parecen custodiar el entorno del lago. Es un lugar de un acceso relativamente sencillo a pie. Los que lo prefieran pueden decantarse por recorrer el trayecto en un taxi autorizado. En cualquier caso, el camino es de una gran belleza. No hay que olvidar que estamos dentro de un Parque Nacional, el único de Cataluña, y que debemos extremar las medidas siempre necesarias de respeto al entorno. A escasos kilómetros de este lugar, se encuentran las iglesias románicas del valle de Bohí declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Laguna Negra (Castilla y León)

Situada al sur de la provincia de Soria, la Laguna Negra da nombre al parque natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión. Cuenta la leyenda, que debe su nombre a que no tiene fondo. Una idea que inspiró al mismísimo Antonio Machado en ‘La tierra de Alvargonzález’. Por supuesto, la tradición oral completa el retrato de este lago asegurando que en su interior habita una extraña criatura. Sin embargo, la realidad nos muestra que los amos de las aguas de esta laguna son las truchas y los barbos. Por otra parte, las mediciones han desmontado el mito de un pozo sin fondo y han establecido la profundidad máxima alrededor de los 10 metros. Donde leyenda y ciencia se ponen de acuerdo es en la impresionante belleza de este lugar.

Ibón de Plan o basa de la Mora (Aragón)

Lago de origen glaciar de Pirineo aragonés, al que se puede acceder a pie tras un recorrido de alrededor de 3 horas. Después de la caminata, casi siempre en ascenso, la visión del lago y su entorno resulta el mejor antídoto contra el cansancio. Una de las particularidades de este lago es que tiene dos nombres. Plan hace referencia al municipio oscense desde el que se inicia el ascenso, mientras que Basa de la Mora, como no podría ser de otro modo, tiene un origen más singular. De nuevo, una leyenda toma el protagonismo. En este caso, la creencia popular asegura que las personas de alma pura que laven su cara en las aguas del ibón la noche de San Juan verán bailar a una joven mora.

Laguna de Uña (Castilla-La Mancha)

La serranía de Cuenca es uno de los paisajes más hermosos de toda la península, al tiempo que también es uno de los más desconocidos. En este espacio, declarado parque natural, la laguna de Uña tiene su origen en un dique fluvial natural. Sin embargo, desde hace ya muchos años, este cierre ha sido recrecido para aumentar la capacidad de embalsamiento de agua. Este paraje es un verdadero paraíso para los amantes de la pesca. Además, es zona de paso y nidificación de muchas aves.

Embalse de Gorg Blau (Baleares)

Este embalse es monumento natural de Baleares desde 2003. Su origen no se debe a la naturaleza sino a la mano del hombre y a la necesidad de abastecer de agua a la ciudad de Palma. En 1971, se construyó este embalse en plena sierra de Tramuntana en el corazón de la isla de Mallorca. Pero el agua siempre ha sido protagonista en este lugar y es un referente para cualquiera que quiera conocer mejor la montaña mallorquina. El color de las aguas ya era un atractivo que quedó inmortalizado en muchas postales de la época. Hoy en día, la visita sigue estando más que justificada.

Ibones de Anayet (Aragón)

La lluvia y el deshielo abastecen de agua al conjunto de lagos de dimensiones reducidas que se conocen como Ibones de Anayet. Situados en el municipio de Sallent de Gállego en el pirineo oscense, deben su nombre al pico Anayet (2.545 m). Se puede acceder desde Candanchú y también desde Formigal. El baño no es recomendable a causa de la gran presencia de sanguijuelas, pero el entorno de estos lagos de origen glaciar es, sencillamente, sobrecogedor. En los meses de verano, la combinación del verde de la vegetación y el azul de las aguas es inolvidable.

Lagos de Covadonga (Asturias)

Un lugar mítico de la cultura asturiana en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa y que tiene a sus pies, precisamente camino de los lagos, el santuario de la virgen de Covadonga, la ‘Santina’. Se puede acceder a pie y en bicicleta, pero durante los meses de verano está prohibido hacerlo en coche. Para ello existen autobuses autorizados que salvan el desnivel hasta los lagos.  Una vez arriba, podremos visitar en un cómodo paseo poco exigente los dos lagos de origen glaciar, el Enol y el Ercina. Al margen de la belleza del lugar, uno de los atractivos es la proximidad con las vacas que pacen libremente en la zona. Además de la belleza y el simbolismo, el nombre de estos lagos tiene un significado especial para los aficionados al ciclismo. No en vano, el Enol y el Ercina han sido en muchas ocasiones protagonistas de una de las etapas más importantes y decisivas de la Vuelta ciclista a España.

Lago de Sanabria (Castilla y León)

Lo primero que sorprende de este lago, que da nombre a un Parque Natural, son sus dimensiones. Se trata del mayor lago natural de la península ibérica con sus cerca de 320 hectáreas y el mayor de Europa de origen glaciar. Otro dato que sorprende es su profundidad que llega a alcanzar los 53 metros. Alrededor de este verdadero mar interior, que tiene varias playas de arena y piedra, hay una amplia oferta de alojamiento. El lago se ha convertido en un reclamo turístico y ofrece al visitante una amplia propuesta de actividades lúdicas para toda la familia.

Laguna Grande de Gredos (Castilla y León)

En plena Sierra de Gredos, esta laguna es uno de los grandes reclamos turísticos de esta zona. Un territorio de montaña y de una gran belleza natural. El recorrido, que debe hacerse a pie, tiene un grado de exigencia medio y nos llevará cerca de 3 horas. Al margen de la riqueza de la flora y la fauna de la zona, la laguna no se libra, como sucede con otros lagos de esta selección, de la existencia de leyendas que le atribuyen, por ejemplo, una profundidad que conduce hasta el mismísimo centro de la Tierra.

Lagunas de Ruidera (Castilla-La Mancha)

Entre las provincias de Ciudad Real y Albacete, un conjunto de lagos recibe el nombre de Lagunas de Ruidera y está catalogado como parque natural. Probablemente una de las cosas que más llaman la atención del visitante es el color azul turquesa de las aguas. Alrededor de estas acumulaciones de agua florece una incipiente industria turística y la oferta de actividades no para de crecer. Un lugar muy recomendable para compartir en familia.