10 descensos de ríos para disfrutar en familia

10 descensos de ríos para disfrutar en familia

Con la llegada del buen tiempo las actividades y juegos al aire libre para hacer en familia cobran protagonismo. El tiempo libre es perfecto para descansar y también para reforzar los lazos familiares. En los ríos se pueden disfrutar de planes de entretenimiento en familia estimulantes y formativos como el rafting, el descenso canoa, los juegos al aire libre y la información sobre flora y fauna de los ríos. La condición necesaria e imprescindible es: saber nadar. En todas estas propuestas hay varias empresas e incluso escuelas que programan estas actividades por lo que es importante informarse previamente sobre tarifas, horarios y condiciones.

1. Bidasoa

El Bidasoa es de dificultad media-baja y el recorrido máximo de sus aguas limpias y tonos verdosos es de unos 74 kilómetros. Nace en el Pirineo navarro y transcurre entre Navarra y Guipuzkoa formando frontera con Francia durante 10 kilómetros. Desemboca entre Hendaya (Francia) y Fuenterrabía (España). Hay varias opciones para descenderlo aunque la más frecuente es la canoa o la piragua. El tramo más frondoso es el de Endarlatza, fin de su recorrido navarro. Y los que se recomiendan como los pasos más rápidos son los de la zona de San Miguel. La parte más tranquila es la de la marisma de Txingudi.

2. Gabriel

El río Cabriel es el principal afluente del Júcar y cuenta con tramos adecuados para practicar descenso de aguas tranquilas y bravas como el piragüismo, el rafting, los descensos en canoa y otros deportes de aventura. Es descenso para principiantes de rafting es de unos 6 kilómetros y puede incluir una serie de juegos a realizar durante el descenso. Uno de los puntos de salida para realizar rutas es desde la localidad de Cofrentes, en la provincia de Valencia, desde la que se puede iniciar la ruta fluvial del río Júcar que abarca desde Cofrentes a Cortes de Pallás. Uno de los momentos más emblemáticos de esta ruta es el paso por el río junto al castillo de Cofrentes disfrutando de una perspectiva muy poco habitual.

3. Duratón

Este río que nace en la madrileña Sierra de Guadarrama tiene en las ‘Hoces del Duratón’, en Segovia, 25 kilómetros de cañones en los que habita la reserva de buitre leonado más grande de Europa y en los que navegar en canoa durante, al menos, 3 horas y media. La salida se sitúa en la localidad segoviana de San Miguel de Bernuy y la ruta suele acabar en el embalse de Las Vencías donde se puede descansar y reponer fuerzas antes de retomar el camino de vuelta hacia San Miguel de Bernuy. Si se prefiere una actividad de menor esfuerzo se puede optar por los hidropedales que, además, incorporan un tobogán para disfrutar de chapuzones en el agua de río siempre procurando no perturbar la paz acústica y medio ambiental de la zona. En las riberas se pueden observar enebros, sabinas, plantas aromáticas y restos históricos celtas, romanos y medievales; en el cielo y entre las rocas, buitres leonados, alimoches

4. Ésera

Este río nace en el macizo de la Maladeta, en el Pirineo aragonés, y está alimentado por el glaciar del Aneto y las lluvias que se recogen en la alta montaña entre Benasque y Eristé. El Ésera cuenta con un tramo de 13 kilómetros entre las localidades de Campo y Santa Liestra que tienen una amplia oferta de rafting y actividades fluviales. Los primeros 9 kilómetros son aptos para todos las edades y los mayores de 14 años pueden completar el recorrido completo para disfrutar de los rápidos en el desfiladero de las ‘Pirámides’. Es muy importante seguir las instrucciones de los monitores especializados que dirigirán la actividad y, si las condiciones del río acompañan, incluso es posible disfrutar de un baño en una de las piscinas naturales que se forman en los tramos más plácidos del río.

5. Guadalquivir

El río Guadalquivir tiene varios puntos en su curso en los que se puede disfrutar de actividades fluviales en familia. En su curso alto, en el parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jaén, en el mayor espacio protegido de España y segundo de Europa, es posible disfrutar en familia del barranquismo, de saltos en toboganes naturales y paseos en kayak además de juegos al aire libre y excursiones. En su curso inferior, en Sevilla, en el canal Alfonso XIII, el Guadalquivir es un centro deportivo y de ocio en el que destacan los deportes de piragua y remo. Para quienes quieran planes más tranquilos se pueden realizar cruceros por el río, de una hora de duración, que visitan la Sevilla monumental pasando por los puentes antiguos, el barrio de Triana o los pabellones de la Expo 92.

6. Guadiana

En Sanlúcar de Guadiana, en Huelva, se vive la experiencia de pasar de un país a otro, de España a Portugal, en concreto a la localidad de Alcoutim, superando el río Guadiana en barco, kayak o, incluso, moto de agua. El puerto y la playa fluviales permiten realizar diferentes actividades náuticas durante con marea alta y baja pues el río tiene profundidad suficiente y algo de corriente. Otro atractivo es la tirolina transfronteriza que permite cruzar el río en menos de un minuto a una velocidad de unos 80 kilómetros por hora permitiendo volver en ferry a la orilla de origen… pero que no es apta para todos los públicos.

7. Noguera Pallaresa

El río Noguera Pallaresa, en el Valle de Arán, es el más conocido de los ríos de aguas bravas en España y tiene un recorrido adecuado para familias desde Llavorsí a Figuereta. Unos 54 kilómetros que se pueden hacer en 7 horas con parada para comer. En este río abundan los rápidos y, sobre todo, los paisajes de altitud donde se aprecia poco la actividad humana. La naturaleza en esta zona cobija la diversidad de la fauna pirenaica y también atraviesa pueblos en los que reinan las tradicionales construcciones de piedra y tejados de pizarra. Uno de los tramos más espectaculares es el Congost de Collegats donde el agua se abre paso entre paredes verticales que adquieren una perspectiva única e impresionante cuando se divisan desde las embarcaciones. El Noguera Pallaresa finaliza en el pantano Camarassa donde mezcla sus aguas con el Segre, el río del que es afluente. La confluencia de estos ríos es espacio protegido en la ‘Red Natura 2000’ de la Unión Europea.

8. Segre

El río Segre está a dos horas en coche desde Barcelona y permite hacer rafting, kayak o piragüismo en buena parte de sus 260 kilómetros. Además, dispone del ‘Parc del Segre’ en la localidad de la Seu d’Urgell. Se trata de una instalación con caudal regulable que fue construido para los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. Es escenario de competición en aguas bravas de alto nivel pero también es una zona de formación en deportes fluviales. Aquí se puede practicar, en un entorno controlado, piragüismo de aguas tranquilas, descenso de aguas bravas o eslalon.

9. Sella

Cuando se habla de descenso de ríos no puede faltar el clásico descenso del Sella desde Arriondas a Ribadesella. Este curso nace en la llamada ‘Fuente del Infierno’ en los Picos de Europa y su recorrido, que se puede iniciar hasta, como máximo las 13:00 horas, para evitar riesgos con la pleamar de la tarde, transcurre por tramos. Hasta tres puntos de parada se pueden realizar si se quiere poner fin a la aventura. El recorrido mínimo de 4 kilómetros, que se pueden hacer en menos de dos horas; y el máximo de 19 kilómetros que suelen completarse en 6 horas. Dependiendo del caudal es posible que haya tramos en que haya que bajarse de la canoa para recuperar el curso del río pero la experiencia incluye el avistamiento de patos, nutrias, mirlos acuáticos, salmones, anguilas, truchas y hasta cangrejos. En la ribera destacan los arces, fresnos y robles… y hay que afinar los sentidos para distinguir un anfibio endémico: la salamandra rabilarga.

10. Ulla

El río Ulla es un río gallego, es la segunda cuenca mas importante de Galicia después de la del Miño, y de gran importancia arqueológica e histórica. En sus lindes se han encontrado restos neolíticos y la tradición cristiana cuenta que por sus aguas navegaron los restos del apóstol Santiago. Sus aguas son muy apreciadas por su nivel de pureza y en él se puede practicar rafting de niveles II y III por lo que es adecuado para principiantes aunque siempre es preciso consultar con los expertos de la zona y seguir sus recomendaciones. También es posible practicar el descenso en kayak pero, una de sus características más apreciadas, son los paisajes que se atraviesan bajo la mirada de bandadas de patos y otras aves acuáticas.