Entrevista Pablo Arribas

04 Octubre, 2017

Los 10 secretos de los cazadores de setas


Las primeras lluvias tras el verano y los días templados son las mejores condiciones para contar con un otoño rico en setas hasta que llegue el frío. Los amantes de la naturaleza aficionados a la micología esperan con avidez esta época del año para adentrarse en los bosques y encontrarse con estos preciados frutos de la tierra y aunque son celosos de contar sus secretos, aquí te desvelamos algunos.

1. ¿Sabías que cada tipo de bosque tiene sus setas?

No encontraremos las mismas especies micológicas en bosques  caducifolios (de fresnos, robles, hayas, encinas o abedules), que en los bosques de pinos, abetales  o castaños de gran humedad o pluviometría o en los prados y senderos. Las setas eligen las especies arbóreas y las zonas vegetales entre las que quieren cobijarse.

2. ¿Dónde encontrarlas?

  • En pinares de zonas templadas  y también en bosques de montaña de pino rojo o bosques mixtos, de coníferas y caducifolios, encontramos el níscalo pinetell, el níscalo rovelló, el boletus edulis (cep), el boletus pinicola, la mocosa negra o llenega negra y el rebozuelo o camagroc, entre los ejemplares  más solicitados. La mayor cantidad de estas setas se recoge en los bosques húmedos del norte peninsular: Prepirineo y Pirineo, País Vasco, Navarra, Galicia…
  • En bosques mediterráneos donde domina la encina, y también en el norte peninsular bajo castaños y robles encontramos la amanita caesareus o yema de huevo.
  • En simbiosis con las encinas hallaremos la trufa blanca (tuber magnatum)
  • Los bosques de robles y hayas son los favoritos de la trompeta de la muerte, o perretxico y de la negrilla o ratón (fredolic).
  • En los prados húmedos podemos localizar setas como el mojardón (moixernó), el champiñón silvestre o la senderuela, que forma el conocido “corro de las brujas”, en forma circular, en lugares herbosos durante la primavera y el otoño.
  • Las colmenillas, muy apreciadas por su valor gastronómico, tienen su mejor momento en primavera, de mayo a junio y se encuentran en bosques viejos o quemados, en caminos, torrentes o en tierras removidas.

3. El equipo del cazador de setas. 

Viste con ropa adecuada para la montaña: camiseta, pañuelo o buff para el cuello, botas de montaña  y pantalones impermeables o polainas  impermeables para no mojarte los pantalones; sudadera, guantes y chubasquero. Procura  que este sea de vivos colores para que te localicen fácilmente. También es interesante que lleves agua y comida para pasar el día.

4. ¿Y para la recolección?

Necesitarás una navaja, unas tijeras y una cesta de mimbre para que las setas transpiren, se mantengan en buen estado y esparzan a su paso por el camino sus esporas. Aunque hay mucha controversia sobre la mejor manera de recolectarlas, hay quien las corta por la base y quien es más partidario de arrancarlas. Para mantener lo más intacto posible el entorno lo mejor es arrancar las más carnosas, como los boletus o níscalos con cuidado haciendo palanca con la navaja, echando la tierra sobrante en el mismo lugar y tapando la hojarasca para preservar el micelio (los filamentos ocultos de la seta que quedan en tierra). Las setas más delgadas, como los rebozuelos o las trompetas se pueden cortar con tijeras, ya que casi no tienen carne y se deshidratan más fácilmente.

5. Permisos necesarios.

En algunas zonas naturales protegidas, como el Parque Natural de Poblet (Tarragona), el Valle de Ultzama (Navarra) o Navaleno, en Soria, entre otros, deberás conseguir un permiso, un carnet de buscador de setas o autorización con pases de un día o de temporada completa. También se establece un peso máximo de setas a recolectar por persona para hacer más sostenible esta actividad. En la web de cada comunidad autónoma encontrarás información.

6. No salgas nunca solo. 

Como es fácil perderse, lo mejor es ir acompañado y estar siempre en contacto visual o verbal con la persona que te acompaña. Busca referencias para saber por dónde tienes que volver: señales de caminos, barrancos, aparcamiento…Es importante que lleves teléfono, GPS y algún mapa.

7. Coge solo las setas que conozcas.

Si eres primerizo en el mundo de las setas lo mejor es que hagas las primeras salidas con alguien que conozca el bosque y las variedades micológicas del lugar. Hay especialistas que ofrecen visitas guiadas, también en familia y te enseñan a distinguirlas y a recolectarlas. Bajo ningún concepto consumas una seta que no conoces bien, dada la toxicidad de algunas especies.

8. Aplicaciones de móvil para salir de dudas.

Diferentes aplicaciones móviles gratis o de pago por un precio mínimo, pueden serte de gran ayuda si sales a cazar setas y eres novato. Mush Tool te ofrece una amplia galería de imágenes para discernir el tipo de seta que has encontrado y si es comestible o no y puedes buscar en el mapa su ubicación para volver otro día. Setamania, por su parte, dispone de un chat en tiempo real para subir fotos y preguntar a la comunidad ante una duda. Otras buenas aplicaciones son Fungipedia, Boletus Lite o Setas 2.

9. Planifica el regreso con luz.

Como los días en otoño se van acortando es fácil dejarse llevar por la concentración en la búsqueda y no pensar en que hemos de volver. Es interesante ponerse una alarma en el móvil a una hora determinada y emprender el camino de regreso con luz para distinguir las zonas por las que hemos pasado. Llevar linterna es fundamental.

10. No arranques las setas tóxicas.

Muchos cazadores de setas arrancan las que son tóxicas y las dejan en el bosque para hacer un favor a otros recolectores, pero esto es un error, ya que todos los hongos tienen su función dentro del ecosistema.

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