5 ideas para gestionar a un hijo/a adolescente

24 Agosto, 2017

5 ideas para gestionar a un hijo/a adolescente


Es probable que algún familiar o amigo nos haya confesado, en algún momento, su inquietud por la difícil etapa que atraviesa su hijo / a adolescente. En estos casos, es usual toparse con padres que saben gestionar estas situaciones con agilidad y seguridad y, en cambio, a otros que tienen dificultades para posicionarse y encontrar las herramientas adecuadas.

Para situarnos inicialmente en estas situaciones debemos tener claro que “las relaciones entre padre e hijos, por propia estructura, ya son diferentes. Son asimétricas, ya que se dan en planos distintos. Además, desde el punto de vista generacional también están situadas en estadios diferenciados entre si”, desvela Jordi Morquillas Gallego, psicólogo sanitario experto en temáticas de violencia, salud y educación y formador y supervisor de equipos multidisciplinarios.

Por ejemplo, los padres tienen un doble rol y una doble mirada, como hijos y como padres. En cambio, los hijos solo tienen uno. Es esa única mirada como adolescentes la que está en proceso de descubrir y de experimentar contradicciones, “que ha de ajustarse y reelaborarse en cualquier proceso de construcción de la identidad personal”, recomienda Morquillas.

Hay una herramienta transversal que destaca poderosamente en el proceso de ayuda a mejorar el aspecto relacional con nuestros jóvenes adolescentes. Es la comunicación, que es clave y elemento de transformación social. Por este motivo, los conflictos generacionales que puedan surgir entre padres e hijos han de poder ser gestionados desde el propio acto de la comunicación.

Jordi Morquillas destaca los principales elementos significativos a tener en cuenta para la mejora de la comunicación:

  • 1. Escucha activa, en relación a la capacidad de saber escuchar, transmitir comprensión respecto a la actitud del propio acto de comunicar. Muchos de los “conflictos” que se generan entre padres e hijos y a la inversa, se podrían minimizar desde las actitudes proactivas de esta escucha activa, sin juzgar, ni hacer valoraciones previas.
  • 2. Compartir-socializar, saber relacionarse desde las relaciones simétricas (de igual a igual, entre jóvenes ,…) asimétricas (de diferente nivel,..) y complementarias (mismo nivel, con más especificidad de conocimientos,..).
  • 3. Valores/ Ética, aquellas creencias e ideario que normalmente se aprende, se incorpora a nivel familiar, cultural, relacional , ... y que dota al adolescente en su crecimiento personal y profesional.
  • 4. Necesidad de incorporar-aprender, gestionar los límites internos y externos, como parte de ese proceso de socialización e individuación de cada persona en su desarrollo. Conocer los propios límites a nivel interno, saber aceptarlos como parte del aprendizaje social, educativo, formativo, laboral, ... Conocer la propia tolerancia a la frustración y saber gestionarla como tal.
  • 5. La educación versus enseñanza. Ambos forman ese binomio donde el conocimiento adquirido en el ámbito formativo del sujeto se complementa con aquellos valores que forman parte de la educación de la persona en el ámbito más intrínseco: familia, cultura, religión, relaciones personales, …

A modo de conclusión, y como elemento proyectivo, podemos imaginar una escalera de cinco peldaños, donde cada uno de ellos representa un elemento de la progresión del adolescente en su proceso de “empoderamiento” como futuro adulto. A cada peldaño superado adquiere todo ese músculo que le hará independiente y como sujeto socializador y socializado.


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