¿El tiempo libre es tiempo perdido?

14 Septiembre, 2017

¿El tiempo libre es tiempo perdido?


¿Qué utilidad aporta el disponer de tiempo libre, sin obligaciones de ningún tipo, a nuestros hijos? ¿Es más útil para su desarrollo como personas mantenerlos permanentemente ocupados? ¿Qué provecho obtienen del tiempo libre?

Cuando se habla de niños y tiempo libre lo más habitual es que se planteen todo tipo de actividades y programas para “llenar” esas horas. Sin embargo, el tiempo libre como tiempo sin hacer nada concreto; tiempo destinado al descanso, al ensimismamiento, a los juegos con otros niños o con la familia... es lo que se debería definir, en verdad, como tiempo libre. Así lo reclamaban en 2009 las pediatras María Luisa Arroba y Paloma Manzarbeitia en los anales de la 'Revista de Pediatría Continuada'.

El tiempo libre, destinado al descanso, a la diversión y al desarrollo de la personalidad y la sociabilidad, ha de formar parte de la rutina diaria de la familia. Ese tiempo libre, incluidas las horas de sueño es, indican, fundamental para recuperarse de la fatiga diaria. En las horas activas de ese tiempo libre el juego, la actividad física de juegos como el 'pilla, pilla', el 'pañuelo', el escondite o lo que se inventen ellos mismos es crucial.

Las pediatras indican que “es responsabilidad de las familias conseguir que la actividad forme parte de la vida diaria del niño: ir al colegio caminando, subir escaleras, jugar en el exterior, participar en labores doméstica y olvidar o regalar la silla de paseo en el momento en que el niño aprenda a andar”. Pero también afirman con rotundidad que “no es responsabilidad de los padres evitar el aburrimiento de los niños.”

Destacan que el aburrimiento tiene aspectos positivos para los niños porque es un estado que les permite pasar, mentalmente, a soluciones creativas.  Les permite fijarse en las cosas que hay a su alrededor; les hace pensar o reflexionar sobre lo que están viendo, sintiendo o imaginando...  ¡y aburrirse lleva a crear! La imaginación es básica en el tiempo libre.

Aprender a “estar consigo mismos”
Ese tiempo libre, también conocido como 'tiempo muerto' es un espacio en el que el niño aprende a estar consigo mismo. Son momentos en los que han de sentir y vivir la libertad de inventar historias, comunicarse, disfrazarse, leer cuentos o escucharlos, jugar... y construir su propio mundo interno, sólido, que les ayudará a vivir después en la realidad.

¿Entran las nuevas tecnologías en el tiempo libre? Sí, son una realidad y han ido desplazando al juego activo, al deporte... “es una responsabilidad de todos educar a los niños en su uso, bajo la supervisión de los padres” indican Arroba y Manzarbeitia.

Actividades de tiempo libre y su efecto

  • Jugar al pañuelo, saltar a la comba, correr, natación, montar en bicicleta, montar en monopatín o patinar son actividades aeróbicas (obligan a los músculos a utilizar oxígeno, a “quemar” energía).
  • Jugar al 'tira y afloja', trepar a los árboles o balancearse en los circuitos o las barras del parque permiten hacer movimientos de estiramiento muscular.


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