Claves para acabar con las peleas fraternales

17 Julio, 2017

Claves para acabar con las peleas fraternales


El papel de los padres es siempre fundamental a la hora de zanjar estos enfrentamientos y hay que hacerlo de una forma equilibrada y que no genere nuevos conflictos. Es importante contar con herramientas para poder afrontar con la máxima eficacia posible las peleas o disputas que a veces surgen entre nuestros hijos y que amenazan cualquier experiencia compartida.

1. Enseñarles a compartir. Tener cosas en común o hacer cosas juntos es, según los especialistas, una manera de vincular emocionalmente a los niños. Es una de las maneras en que se sienten más cómodos juntos.

2. Repartir equitativamente el amor y el tiempo como padres. Los celos son uno de los problemas más frecuentes entre hermanos. Competir por la atención de los papás es una constante por lo que es fundamental dedicar aproximadamente el mismo tiempo a cada hijo. Compartir tiempo a través de gustos y aficiones comunes es un camino. A veces hay que amoldarse a los gustos de cada pequeño. Lo importante es pasar tiempo con ellos, escucharles y ser equitativos.

3. Los buenos modales, cuentan en toda relación. Pedir las cosas “por favor”, dar un “gracias” sincero después... son claves para mantener un equilibrio en las relaciones fraternales.

4. El ejemplo es la mejor guía. El cariño, la comprensión, la educación... todo parte del ejemplo de lo que se ve y vive en casa, explican con frecuencia los especialistas en educación infantil. La mejor guía es la que damos como padres, ser educados, tratar bien a los demás, evitar hacer comentarios despectivos hacia otras personas, no enzarzarse en peleas... son cosas que están en nuestra mano y favorece el fomento del respeto hacia los demás que nuestros hijos absorberán.

5. Control sobre juegos, tele e Internet. Juegos y programas inadecuados, acceso a redes sociales, a páginas web... Los niños, aunque no lo busquen, pueden acabar viendo o teniendo acceso a contenidos en los que se fomenta el cotilleo, la crítica o las discusiones. Se han de evitar hasta que puedan tener una mirada crítica propia. Juegos “de matar” o de peleas, en los que se impulsen los “conflictos” o la rivalidad pueden llevar a reflejar esos comportamientos en casa... y a quien tienen más cerca, por edad y seguramente por tamaño, es a un hermano. A la hora de jugar con un videojuego lo más recomendado es hacer que cooperen para ganar a la máquina.

6. Valorar el tiempo que pasan con los videojuegos, con la televisión o en internet también es muy importante. Lo idóneo es procurar no superar entre semana la hora u hora y media al día. Para los fines de semana se puede aumentar a tres horas al día. Eso sí, si han de compartir los dispositivos es preciso ser equitativo y establecer unos turnos. Un día lo utiliza uno antes y al día siguiente, otro. Si por alguna razón hubiera que cambiarlo, es preciso comentarlo y mediar para reorganizar los turnos.

7. Reforzar las conductas positivas es una de las indicaciones más frecuentes. Reconocer un buen comportamiento y saber valorarlo es siempre fundamental. Sentirse reconocido por lo que está bien hecho es una sensación que congratula siempre. En cambio, lo que se hace mal o debe modificarse hay que señalarlo con calma. Si la conducta negativa persiste... lo indicado es retirar un privilegio o algo que le guste (ver un programa, un postre...).

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