Cariño, ¿qué hacemos con los niños este verano?

17 Julio, 2017

Cariño, ¿qué hacemos con los niños este verano?


El final del curso es un momento soñado por todos los escolares. Pero también es un periodo en el que la logística del día a día familiar se enfrenta a un reto muy complicado: ocupar el tiempo libre de los más pequeños mientras sus padres continúan con sus compromisos laborales. Año a año aumenta la oferta de actividades para diferentes edades que, además, favorece el desarrollo de los intereses de los niños y refuerza sus habilidades sociales.

1. Las colonias o campamentos de verano, en la montaña o en la playa, son un clásico del verano desde hace ya décadas. En ellas los pequeños mejoran sus habilidades de convivencia y el trabajo en equipo. También tienen entre los deberes asignados realizar tareas domésticas relacionadas con la adquisición de responsabilidades: hacer su cama, poner la mesa... Los trabajos comunes rotan entre los diferentes grupos. Reforzar lazos o establecer nuevas relaciones personales también es otro de los objetivos de estos campamentos.

2. Los campus de fútbol se han sumado a la oferta de actividades veraniegas. Y en ellos cada vez se ve a más niñas compartiendo la afición al deporte rey con los niños. Es una oportunidad para quienes no dejan de darle al balón para aprender nuevas técnicas, entrar en contacto con la disciplina del deporte y sus responsabilidades, y para saber si quieren entrar en un equipo o escuela de fútbol. Por supuesto, asociados al deporte, también encontraremos ofertas de baloncesto o vela, por citar dos ejemplos también frecuentes.

3. Los campus de cocina se han sumado a las actividades para los más pequeños que, en muchos casos, pueden presumir de ser los que más saben en casa sobre los métodos y tiempos adecuados de cocción de los alimentos. Los más pequeños ponen a prueba su creatividad y educan su propio paladar.

4. Aprender y mejorar idiomas en campus de idiomas o en campus combinados con un deporte como la hípica o actividades náuticas se ha convertido en una opción en la que se busca afianzar los conocimientos que se adquieren en el colegio sobre otras lenguas. Estos son campus clásicos en los que la comunicación es siempre en el idioma protagonista. Las actividades de convivencia o de actividades monotemáticas también tienen a la lengua vehicular del campus como base.

5. Los campus de creatividad son una de las novedades de los últimos tiempos: aprender a diseñar videojuegos, robótica, moda, música o teatro son opciones que estimulan las inquietudes más personales de los pequeños, y no tan pequeños. Plantean nuevas fronteras a explorar que ellos no tienen miedo a recorrer.

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